Posteado por: Vive entre Médicos | 27 de junio de 2019

Un halo de esperanza para la ELA

Entrada colaboración de: “Universidad CEU Cardenal Herrera”

 

El pasado 21 de junio se celebraba el día mundial contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), fecha promovida por diferentes asociaciones para dar mayor visibilidad a la enfermedad. Aprovechando el contexto, resulta importante dar a conocer un poco más sobre esta patología que afecta a más de 3.000 personas en España, además de sus causas y tratamiento.

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Pero, antes de continuar, ¿qué es la ELA? También conocida como enfermedad de Lou Gherig, se trata de una patología degenerativa que afecta al sistema nervioso. Esta se caracteriza por afectar a las motoneuronas, células fundamentales para la contracción muscular, por lo que aquellas personas que la padecen muestran una parálisis progresiva en sus músculos, dificultándoles actividades cotidianas y fundamentales como caminar, comer, hablar e incluso respirar.

Las personas que son diagnosticadas con esta enfermedad tienen una esperanza de vida de 2 a 5 años. No existe cura definitiva, por lo que el tratamiento a día de hoy está orientado a reducir la sintomatología y mejorar la calidad de vida del paciente. Por eso, es fundamental una mayor investigación científica, además de formación continuada en enfermería y medicina por parte de los profesionales, para poder actualizar y renovar sus conocimientos sobre esta patología.

Ocupa el tercer puesto entre las enfermedades neurodegenerativas más frecuentes, superada tan solo por la demencia y el párkinson. Sin embargo, debido a su alta tasa de mortalidad, el número de pacientes es inferior al de las otras dos.

Entre sus síntomas se encuentra una degeneración progresiva en la actividad muscular, por lo que los pacientes evolucionan hasta una parálisis total. No obstante, la esperanza de vida de los pacientes puede prolongarse en un 20% de los casos.

Por otra parte, las causas de la enfermedad no están claras a día de hoy. Se conoce que un 10% tiene origen hereditario, pero existen otros casos en los que no existen antecedentes familiares. Generalmente la patología se presenta entre los 55 y 65 años, especialmente en los hombres, por lo que el sexo y la edad parecen ser factores intervinientes.

En cuanto al tratamiento utilizado a día de hoy, este no ofrece una cura definitiva, sino que prolonga la vida del paciente durante algunos meses, complementándose con otras medidas nutricionales y rehabilitación. Por eso es fundamental la investigación, con el objetivo de encontrar nuevas terapias.

Una investigación realizada en la Universidad Autónoma de Barcelona ha ofrecido resultados prometedores presentando una nueva terapia capaz de extender la esperanza de vida de los pacientes. Este consiste en la inyección de neuregulina, proteína que cumple diversas funciones en el sistema nervioso. Esta cumpliría una función protectora, pues retrasaría la degeneración progresiva de las motoneuronas, logrando aumentar la producción de estas por años.

Investigaciones como esta muestran que la financiación, tanto de entidades públicas como privadas, es necesaria y fundamental para desarrollar nuevas alternativas, ofreciendo un halo de esperanza a los pacientes con ELA.

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Entrada colaboración de: “Universidad CEU Cardenal Herrera”
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También conocido como “síndrome de quemarse en el trabajo”, el síndrome de Burnout es un problema grave al que hacen frente muchos profesionales médicos en su día a día. Este puede tener graves consecuencias en el desarrollo profesional y la salud mental, motivo por el que ha ganado más presencia en la formación y la medicina online.

Antes que nada, ¿Qué es el síndrome de Burnout? Se trata de un trastorno emocional directamente relacionado con factores laborales tales como el ambiente de trabajo, el estrés y el estilo de vida. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha incluido dentro de los 5 problemas sanitarios más graves actualmente, ya no sólo por “la alta prevalencia de afectación en profesionales”, sino también por sus graves consecuencias.

Entre estas se encuentran: la depresión, ansiedad, psicosis e incluso ideas autolíticas. Algunos profesionales lo definen como “una condición multidimensional de agotamiento emocional, despersonalización y disminución de la realización personal en el trabajo, que se da en ocupaciones con contacto directo y constante con gente” (Maslach, 1981). Por ende, entre las profesiones que se ven más afectadas se encuentran: medicina, enfermería y educación.

Es fundamental en este trastorno identificar sus síntomas y no dejarlo pasar para evitar consecuencias más graves a largo plazo. Este genera un deterioro en las relaciones interpersonales, depresión, ansiedad, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Además, el sentimiento de cansancio es permanente, más allá del tipo de fatiga que podemos reparar con unos días de descanso, sucediendo a nivel emocional y afectando al sentimiento de autorrealización.

Por otra parte, quienes lo padecen también pueden llegar a sufrir problemas físicos tales como el insomnio, pérdida de peso, migrañas e incluso deterioro cardiovascular, llegando en muchos casos a provocar el abuso de fármacos. Como veis, se trata de un problema que no sólo afecta a la propia salud de quien lo padece, sino que también supone un riesgo para los pacientes, pues estos no se encontrarán en las condiciones físicas y mentales idóneas para atenderlos.

Como se puede encontrar en otros artículos y en este me reitero, se debe valorar la importancia de un buen ambiente de trabajo ya que los problemas en las relaciones con otros compañeros, las exigencias excesivas, y las falsas expectativas en relación al empleo pueden desencadenar en estrés y, a largo plazo, propiciar la aparición del síndrome.

Por eso, es fundamental tanto el diagnóstico y tratamiento del mismo como la prevención por parte de empresas y organizaciones.

 

Sello Austria – 1966. Trabajador enfermo y copa de Higia.

Una de las peculiaridades dentro de la Patología Laboral en las MCSS es que el paciente atribuye a un accidente, en ocasiones banal e incluso no recordado, la enfermedad que padece.  Por estar compensada económicamente la baja laboral y sus consecuencias, aún de manera subconsciente, el paciente se comporta de manera distinta ante nosotros, que si nos lo encontráramos en la consulta hospitalaria o del Médico de Familia.

La posibilidad de simulación está siempre presente en nuestro entorno, por lo que el médico debe realizar la historia clínica sin prejuicios y sólo cuando detecte síntomas, signos u otros elementos de sospecha ha de considerar la posibilidad de estar ante un “estilo de respuesta anormal y/o distorsionada” (ERAD)

El paciente suele mostrarse desconfiado, sus respuestas no son veraces, confusas, en ocasiones adopta una postura agresiva de defensa o reivindicativa. Teme perder sus supuestos derechos y llega a olvidarse que lo realmente importante para todos es llegar a un diagnóstico para así practicar un tratamiento correcto, por quien proceda, y sanar.

Las sospechas han de basarse en la comprobación de alguno de los siguientes elementos:

  1.  Elementos de causalidad inconsistentes.
  2.  Detección de datos anamnésicos sospechosos.
  3.  Detección de datos sospechosos en la exploración.
  4.  Quiebra o transgresión de los plazos estándares de estabilización o curación.

El médico tiene escasa información acerca de las causas de los sucesos y está poco menos que obligado a admitir la versión del paciente, sin embargo, a veces el accidente no guarda relaciones proporcionales con las consecuencias. Por esto debemos asegurarnos de que realmente el suceso traumático ha sucedido. Comprobada la realidad traumática, conviene pasar a explorar la relación causa-lesión, para ello se analizarán elementos diferentes:

Agente: energía o elemento que sobrepasa la capacidad de tolerancia del individuo.

– Víctima: con todas sus variables (edad, sexo, consumo de sustancias, enfermedades previas, tipo de lesión, etc.) Se ha de valorar el estado previo del sujeto.

– Ambiente: medio psico-social (estrés, insatisfacción, etc.) litigación, expectativa de ganancia y factores análogos que actúan magnificando los síntomas.

– Vector: medio lesional (vehículo, fuerza, maquinaria, etc.)

Este proceso de diagnóstico, se complica si el paciente presenta una enfermedad crónico-degenerativa, ya sea provocada por microtraumatismos repetidos (en cuyo caso podría catalogarse como enfermedad profesional) o si se trata de una enfermedad común dentro de un proceso fisiopatológico natural.

Hasta ese momento el paciente se encuentra de baja laboral, o no, pero siempre deberá constar que se encuentra “en estudio”, pendiente de  diagnóstico definitivo.

En estos casos debemos llegar a un diagnóstico, pero el tratamiento puede ser competencia de otras instituciones, las cuales deberían entender y aceptar su propia responsabilidad, imposible hasta la fecha dado el perverso mecanismo que el “sistema sanitario” está imponiendo.

Ante esta situación de compromiso, la pauta que hemos descrito se debe llevar a término con mayor minuciosidad que si de un accidente se tratara. Debemos recurrir a todas aquellas pruebas complementarias que el proceso de diagnóstico vaya requiriendo hasta concluir en un diagnóstico preciso, si bien esto nos lleva a un gasto asistencial muy elevado que repercute en el propio presupuesto sanitario público, incluyendo los procesos de control y seguimiento de las contingencias comunes,  algo que parecen obviar desde la parcialidad de la sanidad pública,

Lamentablemente, esta entrada en mi blog es una actualización de otra realizada hace siete años, lo que indica que poco ha cambiado la situación.

Parece inexcusable y urgente la necesidad de abrir vías comunes de diálogo, formación y gestión entre las MCSS y la propia Sanidad Pública, entendiendo de una vez por todas que “somos más de lo mismo” y aceptar que la dinámica de crear “falsos buenos y malos” no nos acerca en absoluto a una solución adecuada de nuestra sanidad y de nuestros pacientes.

 

Posteado por: Vive entre Médicos | 15 de abril de 2019

Los ladrones de mi “Ikigai”

Pero os preguntaréis… ¿que diantres me han robado?

Mi “Ikigai“, literalmente vamos a traducirlo como “aquello por lo que vale la pena vivir“. Si lo vestimos de simbolismo, representaría mi pasión en la vida, eso que me ilusiona hacer porque sí, en definitiva mi “felicidad”.

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Conseguir la felicidad se ha convertido en nuestro primer objetivo. Todos la deseamos, e incluso algunos creemos poseerla, en algunas ocasiones estaríamos dispuestos a pagar por ella a algunos malintencionados que nos ofertan toda clase de fórmulas, teorías y filosofías para la conquista de tan deseado propósito vital.

Voy a explicaros, de la forma más sencilla y breve que sea capaz, quién y por qué me han robado mi Ikigai utilizando los puntos más importantes para conseguirlo:

  • Efecto Shinkansen.  Si quieres cambiar realmente algo, incluido tu vida, no te fijes objetivos sencillos. Tienes que apuntar muy alto o solo maquillarás tu realidad.

Dicho y hecho, quiero cambiar tantas cosas…. me pongo, y dibujo objetivo tras objetivo en mi mente, apunto arriba del todo, genero mi realidad soñada… buen comienzo muchacho!!!

Se nos pasó por alto, que nuestros objetivos podían chocar de frente con los objetivos de otros, entre los cuales no estaban permitir el avance de los tuyos; y ellos, llegaron antes y acompañados de charanga!

Bueno, no importaba, ya había creado el principio!

  • Monte Fuji.  Representa que todo puede lograrse. Puedo convertirme en aquello que me apasiona. Lo “imposible” solo pertenece a la parte ingrata de nuestra mente.

Es el momento de dirigirnos a realizar nuestras compulsas pasiones, conforme avanzamos, vamos magnificando algunas de ellas y seleccionando… me apasionan tantas cosas, me arrastra la curiosidad… prueba, disfrute, selección…

Posiblemente en tanta prueba perdí demasiado tiempo… ¡Llegaron antes y acompañados de charanga!

  • Ganbarimasu. Si de verdad quieres que tu vida gire en torno a aquello que más amas, debes hacer grandes esfuerzos para conseguirlo.

Aquí ponemos en marcha nuestra perserverancia, la capacidad de ser terco como una mula, el darlo absolutamente todo. Nada de medias tintas.

Aquí jugaba con ventaja… aragonés de cepa y tauro… lo tenía todo a favor en este punto!

  • 10.000 horas. Es el tiempo que, según el neurocientífico Daniel Levitin, necesita el cerebro humano para volverse “pro” en una disciplina. Si realmente una pasión no lo es de verdad, no aguantarás 10.000 horas.

Un año y dos meses, aproximadamente, de prueba, disfrute y selección. Quizás los que llegaron antes no estaban en fase “pro”? Mucho me temo que la charanga era para despistar!

  • Decisiones cruciales. Para vivir de tu pasión necesitas hacer unos cuantos sacrificios. Dejar un trabajo, romper una relación o mudarse de país. No conformarse por miedo.

¿Quién dijo miedo? ¡Esto es para otros!

  • Feedback negativo. El ego es enemigo del ikigai. Hay que saber escuchar y mantener siempre las ganas de aprender de los demás. Recapacitar sobre las críticas y mejorar.

¡El robo más flagrante! Escuchas y escuchas, intentas aprender, recapacitas … los que llegaron antes ahora ya sin tanta charanga, se descubren como los menos apasionados, son conformistas, cómodos, no parecen “pro” y desde luego parecen no escuchar.

  • Serendipias. Son acontecimientos que ocurren por accidente, son maravillosos y necesarios para llegar donde quieres llegar, pero no ocurren si vives la vida pasivamente. Requieren de dinamismo, así que muévete y haz lo que te gusta ya.

Otro punto a favor, esto es accidental, pasa si o si; quieran o no, los que llegaron antes!

  • Confort. De nada sirve el dinamismo si te mueves siempre dentro del mismo círculo. Hay que arriesgarse y experimentar.

El movimiento está a mi favor, confort el justo y necesario para mantenerme y de paso voy dejando cómodamente sentados a algunos de los que llegaron antes.

  • Incertidumbre. Un poquito de espontaneidad para no acabar aburrido hasta de tu pasión.

Menos postureo, menos voz entrenada delante del espejo, menos traje y corbata, ser uno mismo aporta frescura y por supuesto Ikigai!

  • Mindfulness. Olvidar la tendencia moderna a la multitarea y entrenar la capacidad de estar presente en aquello que haces en cada momento.

Optimiza tu tiempo y libérate de acciones que solo conducen al deseo de terceros.

  • Compañeros de viaje. Rodearte de personas optimistas, que buscan vivir de su ikigai y no a consta del tuyo.

De estos últimos, a estas alturas, ya casi no me quedan en el cesto. Y los restantes, una vez reconocidos, seguirán quedando atrás en el camino!

  • Alegría. Debemos perseverar y tomar grandes decisiones para acabar viviendo nuestro sueño, pero no cometamos el error de tomarnos nuestros objetivos demasiado en serio.

Afrontemos el objetivo con la curiosidad de un niño y la sonrisa de quien ya lo tiene todo.

Ikigai

En definitiva, “los que llegaron antes” acaban demostrando en su gran mayoría, ser unos oportunistas y parásitos de Ikigais “ajenos”, escondidos en su finalmente silenciosa charanga y en definitiva, el único ladrón de mi Ikigai, puedo acabar siendo yo mismo!

En mi mente queda todo lo anterior y la capacidad de continuar soñando, disfrutando de mis pasiones con la perseverancia y curiosidad de siempre y sobre todo con los mejores compañeros de viaje, elegidos por supuesto!

Un abrazo al que lea esto, empujón incluido, para continuar subiendo el monte Fuji y cuidando vuestro propio “Ikigai”.

 

 

 

Posteado por: Vive entre Médicos | 10 de abril de 2019

“La buena relación con los compañeros, esencial para lograr la eficiencia”

Ya han pasado poco más de dos años trabajando como responsable de equipos; este trabajo posee numerosas ventajas, trabajadores de todas las áreas, jefes y profesionales de Recursos Humanos, todos deberíamos ser capaces de conformar equipos de trabajo que funcionen, sin dejar olvidados los factores del entorno laboral que inciden directamente en nuestros equipos.

Sabadell

Equipo Asistencial de Sabadell

 

En el mundo laboral se tiende hoy a la colaboración como modelo de trabajo, en un mundo que valora cada vez más las aportaciones de diferentes perspectivas para lograr la resolución de un problema o el desarrollo de una idea.

La empresa y el departamento de Recursos Humanos, deberían pensar en ello a la hora de valorar y contratar a los candidatos, dirigiéndose a conformar equipos que realmente logren cumplir los objetivos propuestos, contemplando tanto la selección de los trabajadores como el ambiente dentro de la oficina para buscar el éxito y eficiencia de los equipos de trabajo.

¿Qué mantiene estos equipos unidos? ¿Qué los hace funcionar de manera eficiente? ¿Cómo conseguir que personas con diferentes ideas y formas de actuar pueden trabajar en un proyecto común?

Revisemos nueve puntos fuertes que considero de mayor impacto:

  • Cooperación:

Cada uno de los miembros debe conocer muy bien cuál es su rol y sus fortalezas, pero también colaborar y se interesarse por aquello que hacen los demás. La adecuada división de las tareas y una buena coordinación optimiza los conocimientos y habilidades del equipo en su conjunto.

  • Objetivos comunes:

En la mente de un equipo de trabajo siempre deben estar los objetivos de la empresa, el equipo debe trabajar en bloque para completar las tareas que procedan para la consecución de dichos objetivos. Pueden tenerse opiniones y puntos de vista diferentes sobre lo que es mejor para el grupo, pero todos comparten el mismo compromiso.

  • Participación:

Partiendo de la base de que todo el mundo es necesario en un equipo, todos los miembros deben mostrarse proactivos en la creación de soluciones y deben tener disposición a esforzarse en las tareas que se les asignan. Interesa la participación de todos, sin crear jerarquías de importancia, sino puramente organizativas.

  • Comunicación abierta:

En un entorno comunicativo, las personas están siempre dispuestas a pedir y a recibir información, así como a respetar las opiniones de los demás y tenerlas en cuenta. Los conflictos se deben tratar cara a cara y con actitud dialogante, pensando siempre en el bien común.

  • Reconocimiento mutuo:

Un equipo eficiente se retroalimenta a sí mismo en cuanto que reconocen y aprecian el trabajo de los compañeros con regularidad. Ser valorado por el resto generará un círculo de reciprocidad que mejora la productividad.

  • Seguridad personal:

Se debe promocionar la libertad de asumir riesgos dentro del equipo sin que sus miembros se sientan inseguros, sin limitaciones a la hora de hacer preguntas o comentarios y mostrando proactividad a la hora de hacer propuestas sin ser juzgados por los demás.

  • Liderazgo estimulante:

El líder (si bien tengo que reconocer que este término no acabo de compartirlo, lo entiendo más como un “cooperador/conductor”) es quien más debe cuidar aspectos tan básicos como: la puntualidad, las normas, la formación y el interés por el trabajo. Siempre abierto a comentarios y críticas. Un buen “conductor” permite y fomenta el desarrollo de su equipo y no tiene miedo a delegar y dar confianza a su gente.

  • Creatividad:

Un equipo capaz de generar respuestas inteligentes e ingeniosas a los problemas, es un equipo capaz de enfrentarse a cualquier reto.

  • Evitar la toxicidad:

Evitar un ambiente laboral tóxico como parte de la responsabilidad de todos los integrantes. Recordar que “una pieza de fruta dañada, acabará dañando todo el cesto”

 

Conseguir y facilitar estas condiciones en los entornos laborales no es sencillo, requiere en gran medida de una buena dosis de trabajo del “conductor” del equipo. Por todo ello, soy muy consciente de mis propias limitaciones y de la todavía justa experiencia en esta tarea, pero parto de premisas personales tan básicas como cuidar de los “míos”, sin que esto se entienda como sentimiento de propiedad. Una aplastante mayoría de las personas con las que he trabajado y trabajo actualmente, nos enfocamos en cumplir los puntos fuertes que hemos mencionado.

Sin embargo, las condiciones deben inevitablemente fomentarse a partir de la empresa, con motivaciones extra que ayuden a los integrantes (incluido el “conductor”) a trabajar de forma colaborativa en busca de un beneficio para todos.

La competitividad actual hace que las empresas deseen contar con equipos de trabajo que funcionen de forma eficiente, sin embargo, todavía son pocas las que se atreven a trabajar para que esto ocurra, o tal vez es menos comprometido mantener obsoletas y enquistadas posturas frente a sus propios objetivos.

¡Gracias  a vosotr@s, “equipazo”!

Posteado por: Vive entre Médicos | 19 de febrero de 2018

MUSICOTERAPIA

Siempre estamos hablando de las patologías que provoca la música a sus profesionales, pero en esta ocasión quiero dejaros un listado de obras musicales, que ejecutadas por esos mismos profesionales que se dejan el alma y su propio cuerpo en estudios y ensayos hasta desfallecer, nos aportan beneficios a nuestra propia salud simplemente escuchando.

¿Cuánto hay de verdad o de falso en esto? Científicamente se lleva intentando demostrar la relación entre la música y la sanación o bienestar de nuestro organismo toda la vida, con mayor o menor eficacia; en todo caso, el único daño que puede hacernos es aficionarnos tanto a la música que invirtamos más tiempo en ella, bien como músicos o como oyentes, lo cual siempre será un éxito.

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Haced la prueba, escuchar aquellas que encajen con vuestras necesidades y si surge efecto …  fantástico; si no mejora vuestro estado de salud en ese momento… habréis tenido la oportunidad de compartir algo bello.

Un abrazo

Insomnio:

Hipertensión:

Ansiedad:

Dolor de Cabeza:

Dolor de estómago:

Energéticas:

Para la armonía de tu hogar:

 

Posteado por: Vive entre Médicos | 13 de febrero de 2018

¡Fortalece tu carácter!

Hace un año, asumí la tarea de gestionar un equipo, siendo absolutamente consciente de mis limitaciones en este campo.

Si bien he ido recibiendo formación específica para ello, he apostado fuertemente por mi “innato ser autodidacta”, lo que me lleva a leer todo lo que pasa por delante de mis narices acerca de coaching, gestión de equipos, gestión de conflictos….

Entre todas estas cosas me ha llamado la atención el desarrollo de algunas pautas para conseguir un “carácter irresistible”

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No hablo de ser más guapo, más alto, más …  Resulta sencillamente, que situamos a las personas de mayor éxito en lo alto de la pirámide social, pensando que sus capacidades son mayores que las nuestras; sin embargo, no son las capacidades lo que nos separa, sino lo que hacen todos los días, el conjunto de sus hábitos.

Todo aquello que pensamos, lo convertimos de forma directa en acciones para alcanzar nuestra idea, de forma que vamos forjando nuestro carácter. Lo importante pues, no es si hemos conseguido nuestra idea inicial, sino las acciones realizadas para avanzar y conseguirlo, creando de esta forma esos nuevos hábitos.

Estos hábitos dicen que se forman realizando la misma acción durante treinta días.

En esta línea veamos los pasos básicos para comenzar a construir nuestro flamante carácter:

  • Al pensar en un límite, estamos creando ese mismo límite:

No podemos superar la imagen que tenemos de nosotros mismos; hemos creado mentalmente nuestros límites. Estos límites, Price Pritchett los situaba en su libro “You” como “basura mental”.

Marquémonos un modelo de persona en el que queremos convertirnos y actuemos todos los días para alcanzarlo.

Es cierto que erraremos a diario, pero no olvidemos que los problemas, se convierten en grandes oportunidades.

  • Palabras que debemos evitar:

Un “pero”: generalmente siempre viene acompañado de una negativa; sustituyámoslo por un “y”.

Evitemos palabras totalitarias, como: “siempre” o “nunca”.

  • Actuar cada día, no de forma ocasional:

Una vez que sabemos en quien queremos convertirnos, solo nos queda realizar todos los días acciones importantes para acercarnos un poco más a ello, a sabiendas de que lo importante es en quien nos estamos convirtiendo al intentar lograrlo.

  • Creer en uno mismo:

Debemos identificar nuestros avances y celebrarlos, darnos cuenta de que nuestros nuevos hábitos funcionan, son adecuados y certeros.

  • Escribir:

Escribir una especie de diario personal nos ayudará a detectar lo que estamos haciendo bien y lo repetiremos intencionadamente.

Necesitamos conocer los patrones de éxito (eso que estamos haciendo bien); trabajando de esta forma todo será más sencillo, trabajaremos sobre soluciones, no sobre problemas.

Pienso, escribo, transformo en acción, generando nuevos y mejores hábitos.

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Pablo Picasso decía: “Siempre estoy haciendo aquello que no puedo hacer a fin de aprender a hacerlo”

En definitiva: hagamos de forma diferente, para conseguir un resultado distinto.

Un abrazo

Posteado por: Vive entre Médicos | 23 de enero de 2018

Guitarra y “Dedo en gatillo”

Los guitarristas, estamos sometidos a un especial riesgo de enfermedades por movimientos repetitivos. Un elevado porcentaje desarrolla problemas físicos por mantener posturas incorrectas, una técnica no ergonómica, excesiva fuerza postural en la ejecución, exceso de uso y reposo insuficiente, … que nos pueden llevar a padecer lesiones crónicas que nos provoquen dolor, incapacidad, e incluso, podrían acabar con nuestra carrera musical.

Algunas de las enfermedades más frecuentes por estos defectos son: el síndrome del túnel carpiano, tendinitis, bursitis, síndrome de De Quervain, tendinosis, síndrome del opérculo torácico, síndrome de dolor miofascial, síndrome del túnel cubital y tenosinovitis.

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En esta ocasión, nos centraremos en la “Tenosinovitis estenosante”, comúnmente conocida como “dedo en gatillo” (Trigger Finger).

Esta patología afecta a los tendones y poleas que flexionan los dedos. Estas poleas, son una serie de anillos que forman un túnel, a través del cual, se deslizan los tendones. Cuando la polea se engrosa y comprime al tendón, hace que resulte difícil el movimiento de este tendon a través de ella; a veces, el propio tendón desarrolla un nódulo (ganglion) o inflamación en su vaina.

Debido a la resistencia para el deslizamiento del tendón por la polea, es posible sentir dolor, chasquidos o la sensación de que hay algo enganchado en el dedo, en cuyo caso, se puede tener dificultad para flexionar y/o extender el dedo.

Las causas no siempre están claras, si bien en algunas ocasiones se asocian con afecciones médicas tales como: artritis reumatoide, gota y diabetes; en otras ocasiones traumatismos locales en la palma de la mano o en la base del dedo, y como no, pueden producirse por movimientos repetitivos de flexoextensión de los dedos, siendo éste, un ejemplo claro de los guitarristas.

Debemos estar atentos a los síntomas, que pueden comenzar por una molestia en la palma de la mano, en la base del dedo, muy sensible a la presión local y en ocasiones, podemos llegar a palpar un nódulo en esta área.

El objetivo del tratamiento del “dedo en gatillo” es eliminar esta limitación a la movilización y permitir el movimiento completo del dedo sin molestias, reduciendo la inflamación alrededor del tendón y de la vaina del mismo, para lo que puede ser útil usar una férula, tomar antiinflamatorios orales e incluso la inyección de esteroides.

Ahora bien, si estas medidas no mejoran los síntomas, se recomienda una pequeña cirugía, por lo general con una anestesia local sencilla, que nos permitirá la recuperación activa del dedo inmediatamente después, con un uso normal de la mano en un margen de tiempo breve pero siempre variable, según cada paciente.

En el grupo profesional que nos ocupa, yo os diría que es de obligado cumplimiento la terapia postural, rehabilitación y mantenimiento de ejercicios de potenciación/relajación para volver a adquirir un mejor uso de nuestras manos, evitando así posibles recaídas o nuevos procesos de tenosinovitis.

En todo caso, siempre es recomendable la valoración por vuestro médico de confianza que os propondrá el tratamiento más adecuado en cada caso, así como seguir las indicaciones para una correcta recuperación y un mantenimiento físico adecuado junto a nuestra guitarra.

Un abrazo.

Posteado por: Vive entre Médicos | 17 de enero de 2018

EL ARTE DE “NO HACER NADA” Y SU MERCADILLO

¿Afortunada, o desafortunada lectura de un artículo periodístico? Os dejo el enlace al artículo original…

https://elpais.com/elpais/2018/01/16/opinion/1516121446_362194.html

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El articulista expone una situación más común de lo que a priori podríamos pensar. Los enfermos de cáncer, a ciencia cierta por esta misma condición, tienen en su mayoría una desarrollada sensibilidad selectiva a escuchar cualquier remedio y en algunos casos, llegar a pagar por él.

Incluso en las mejores condiciones físicas y mentales de esta enfermedad, cualquiera de nosotros buscaría la pócima que nos sacara de ese atolladero en el que jamás hubiésemos querido vernos, pero de ahí a dejarnos en manos de individuos creados en el marketing, sin aval científico alguno que no pase por cursos de dudosa oficialidad (naturópatas, nutricionistas, hortelanos…), hay una distancia que me resulta insalvable.

Iridología, naturopatía, homeopatía, acupuntura, nutrición, … considero que todas las pseudociencias pueden tener su espacio, su utilidad (real, o placebo) y no voy a renegar, por principios personales, de la existencia de casos en lo que han podido mejorar la calidad de vida de algunos pacientes con cáncer u otras patologías.

Ahora bien, soy médico, y realizar una charla pública en un hotel bajo el título de: “Un mundo sin cáncer. Lo que tu médico no te está contando” solo me despierta el mayor de mis rechazos. ¿Qué pretenden proclamar? ¿Engañamos, o no decimos toda la verdad?

Qué pensaríais si uno de estos “fenómenos de la ciencia” os diese la respuesta que al parecer dio a la madre de una niña enferma de cáncer: “La terapia ahora es no hacer nada (…) Que tome conciencia del cáncer que está sufriendo” y de paso, me compras el libro mágico donde me explayo en contarte como “hacer nada” y te coloco algún que otro tratamiento o indicación nutricional, lamentablemente sin evidencia científica alguna por el momento y que visto lo visto, dudo que la lleguen a tener, si quien lo debe demostrar es este tipo de personajes mediáticos.

Efectivamente, se me antoja miserable; en esta vida no vale cualquier cosa por dinero, fama, ego, o por desconocimiento de la propia estupidez. Hay en este momento grandes profesionales médicos, perfectamente preparados y en constante proceso de estudio y formación, en grupos terapéuticos multidisciplinares, que trabajan con muchas vías terapéuticas paralelas, recomendando hábitos nutricionales adecuados, y tratamientos no convencionales de apoyo; pero bajo ningún concepto “hacen nada”, muy al contrario, dejan una gran parte de su propia vida en luchar al lado de estos pacientes.

Según la referencia, uno de estos este ideólogos, parece haber afirmado hace un tiempo que: “no tenía nada en contra de los médicos, que él mismo tenía amigos médicos”

Así, en frio, me hago dos preguntas: ¿Acaso tiene algo en contra de los pacientes? ¿Esos médicos lo consideran realmente como su amigo?

¡Bendita era de la comunicación! Buscad soluciones, no descartéis nada, pero siempre de la mano de un profesional médico de vuestra confianza.

Un abrazo.

Posteado por: Vive entre Médicos | 3 de enero de 2018

¡Tu lucha es la nuestra, la de muchos… la de todos!

Tal vez muchos de los que me lean habrán sentido una serie de sentimientos durante su experiencia con el cáncer.

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Ayer se alejó de mi definitivamente una mujer con la que compartí un tiempo de mi vida laboral. Una profesional de los pies a la cabeza, una amiga y consejera silenciosa inmejorable, una mujer, madre y persona irreprochable, pero que tuvo la mala fortuna de sufrir el ataque del cáncer.

Desde la distancia, pienso que hizo todo lo indecible por superar cada acontecimiento, como la que más y de la mejor forma que supo, o pudo; era conocedora profesionalmente de lo que estaba pasando e iba a suceder, pero ¿podríamos llegar a saber qué sentía?

No hay una manera correcta o incorrecta de sentirse. Y no hay una manera correcta o incorrecta de reaccionar, acabas haciendo, ineludiblemente, lo que es más útil para ti mismo.

En numerosos artículos se indica como reconocer los sentimientos más probables que un enfermo de cáncer puede llegar a tener, en mayor o menor intensidad, a veces unos, a veces otros, o ninguno.

Pero si uno de estos sentimientos caracterizó a mi queridísima amiga, fue la “esperanza”.

Esperanza en una remisión e incluso en la curación, para ello de una forma instintiva se lanzó a colocarse metas casi de forma metódica y diaria, quizás en el intento más profundo de retirar la atención del problema y dar sentido a los propósitos, nunca se limitó, no dejó de hacer lo que le gustaba y estoy convencido de que disfrutó con ello cada día.

Cómo consiguió hacerlo tiene un motivo y no es otro que su enorme “fuerza interior”. Esa fuerza que nace justo después de sentir la angustia de un diagnóstico como este, que permite encontrar el agujero preciso para aislarlo y revivir día tras día cada uno de los presentes y futuros que se imaginaba, aprovechando el significado de cada situación.

No dudo que habría momentos de gran tristeza, de llanto silencioso, o sonoro, parece que es lo más natural y por supuesto jamás recriminable; sin embargo, fue natural, no permitió que se apoderara de ella ni un minuto, no dejó que dominara sus días, pese a las intervenciones quirúrgicas y múltiples tratamientos a los que se sometió con una sonrisa y sin perder la esperanza, su vida siempre tuvo un sentido.

Lejos de aislarse, que dadas las circunstancias generales hubiese sido lo más sencillo, se apoyó en la familia, los amigos, y disfrutó de aquello con lo que era feliz. Nunca fue impaciente, no entró en pánico y como era de esperar en ella, supo medir sus tiempos.

Prefirió no sentirse culpable, ni culpar a nadie: se dejó cuidar y cuidó, en definitiva, supo perdonarse y hacer las preguntas oportunas de forma personal a los compañeros profesionales que la atendían.

En sus últimos días, las energías ya no eran las mismas, el contacto con el exterior disminuyó, su cuerpo cambiaba y algunos planes empezaban a retrasarse, era el momento para tomarse un respiro y releerse; se rodeó de los mejores, su familia, que seguro respetaron cada palabra y silencio suyo, pero nunca sola, la soledad es mala compañera de viaje.

Era el momento de los temores, de las preocupaciones, de ordenar todo aquello que va a seguir adelante; sabía que esperar y como siempre había hecho, organizó todo y limpió a fondo sus sentimientos para los invitados, sin acusaciones y solicitando ayuda cuando fue preciso, ella no había fallado, no fue culpable de nada, se concentró en su tiempo y en sus energías.

Aunque algunos días pudieron ser más difíciles que otros, ninguno para los que la despedimos, como el de hoy.

Tan solo nos queda llegar a ser la mitad de lo que fue ella, para recordar que siempre hay quien nos acompaña de forma eterna.

Mi etéreo abrazo a ti, y a los que te han cuidado y acompañado.

Te quiero MJ.

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