Posteado por: Vive entre Médicos | 20 de octubre de 2020

Creando mi nueva rutina, la radioterapia.

Tengo 55 años, soy médico y vivo con un cáncer de próstata; y esto no es una reunión grupal terapéutica…

Tras el paso por diferentes pruebas y por una cirugía robotizada, de la que salí sin los gramos de tejido adecuados y con algunos síntomas secundarios esperados, que con el paso del tiempo han ido mejorando, comienzo a crear lo que durante unas cuantas semanas será mi nueva rutina, las próximas sesiones de radioterapia.

En este caso hablamos de radioterapia de rayo externo, la radiación de dirige a la zona a tratar, mediante un acelerador lineal.
Por lo general el tratamiento es de 5 días a la semana durante varias semanas.

La radiación es más potente que la utilizada en los estudios radiográficos, pero es indolora. Las nuevas técnicas enfocan la radiación con más precisión, lo que permite dar dosis más altas disminuyendo la radiación de tejidos sanos.

El impacto inicial del diagnóstico, pese a conocerlo y manejarlo con una mente médica, ha ido modulándose a través de una visión paciente. Sin miedo, con tranquilidad y con la certeza de que “siempre hay algo que hacer”.

En esta ocasión me he quitado la bata y el fonendo, prefiero vivirlo vestido de calle, aunque mis neuronas recuperen a cada paso toda la teoría estudiada y aprendida durante mi vida profesional.

Vivirlo así me está permitiendo descubrir a grandes profesionales que se enfrentan a esta enfermedad desde la normalidad, pero con un plus añadido, digamos, de “amabilidad” que no suele ser habitual en otras áreas sanitarias.

Esta amabilidad resulta agradable, en ocasiones discretamente animosa; en contra de lo que puede parecer, deberíamos pensar en utilizar esta actitud de forma habitual con cualquier paciente y con cualquier diagnóstico, las dudas y la necesidad de ser comprendidos siempre surgen en todos nuestros pacientes.

Mi nueva rutina comienza con los estudios y preparativos para arrancar con la radioterapia: pruebas varias, tatuajes pertinentes, repaso una y otra vez de la técnica, de los aparatos a utilizar y de los síntomas que pueden ir apareciendo como vaya acumulándose la radiación.

Algunos de estos efectos secundarios son similares a los sufridos tras la cirugía, otros en cambio pueden ser nuevos. Los más habituales son:

Problemas intestinales – proctitis por radiación: puede aparecer diarrea, sangre en las heces y/o una cierta incontinencia rectal.

Problemas urinarios – cistitis por radiación: frecuentes deseos de miccionar, sensación de ardor y/o sangre en la orina.

Problemas de erección: después de varios años del tratamiento.

Sensación de cansancio: que puede durar varias semanas o meses tras finalizar el tratamiento.

Linfedema: si se afectan los ganglios linfáticos por la radiación se puede acumular líquido en las piernas o en región genital tras el tratamiento y con el paso del tiempo.

Dermatitis: la piel de la zona radiada puede sufrir irritación e inflamación.

Sé que estoy en buenas manos, lo transmite todo el equipo médico que me atiende y me lo hacen sentir, sin duda.

Me acompañan, como siempre ha sido en mi día a día, mi familia y amigos, por tanto, ¡seguimos adelante!

¿Seré fosforescente cuando acabe? ¿Conseguiré algún superpoder?
Lo primero, seguro que no!
Lo segundo, ya lo tenemos todos aquellos que vivimos con cáncer.

¡Un abrazo a tod@s!

Posteado por: Vive entre Médicos | 29 de septiembre de 2020

Vivir con cáncer – Segundo asalto

Hace poco más de un año que comencé a vivir con un diagnóstico de cáncer, y va camino de cumplirse un año de mi entrada “El miedo y mi noviembre azul”.

Esta entrada no busca compasión alguna como algunos pueden creer, está sencillamente dirigida a todas aquellas personas que por el destino puedan estar pasando por una situación similar y les pueda servir de guía y ayuda saber que no están sol@s. Por supuesto, siempre está abierto el blog a cualquier consulta a nivel médico al respecto.

En todo este tiempo he vivido muchas de las cosas que jamás hubiera llegado a imaginar; un diagnóstico no esperado durante una pandemia mundial que lo dificultaría todo.

Tras muchas visitas, pruebas y demasiados meses para mi gusto, llegaba a las puertas de un quirófano, con toda la energía vital necesaria y toda la esperanza puesta en esa cirugía y en quien la iba a realizar.

Llegaba solo, la pandemia hacía imposible tener a nadie a mi lado, por lo que objetivé que el miedo no era mío, sino de los familiares que se volvían a casa esperando una llamada de teléfono que les diera de nuevo aire para respirar.

Sin duda esa llamada llegó y se acompañó de una video llamada personal una vez que me encontré en disposición de hacerla.

Todo había ido bien, es lo que se esperaba, pero ya se sabe que nunca sale todo perfecto; así que, tras unos días de hospital regresé a mi casa para iniciar el periodo de recuperación de la cirugía, la adaptación a los efectos secundarios de la misma y al esfuerzo por recuperar mi ansiada normalidad.

Salvé mi “primer asalto”, pasé de puntillas los meses más duros de la pandemia por Covid19, con energía y optimismo. No había sido tan difícil salvar los obstáculos, una fuerza y un ánimo incorruptibles junto a una familia que me arropaba, habían hecho fácil que todo rodara y por fin he vuelto a mi vida social y laboral.

Me enfrento ahora a mi segundo asalto, la no perfección del resultado se traduce en un marcador PSA residual que hace necesario realizar tratamiento radioterápico, pero calma… no os olvidéis que hay fuerza y ánimo necesarios para esto y para más.

Soy consciente de que volveré a sentirme cansado, que volverán algunos efectos secundarios que ya he vivido y otros nuevos, la cistitis, la proctitis, el linfedema … y que, si ya los superé una vez volveré a superarlos de nuevo, nada ha cambiado ni en mí, ni en los que me rodean, por tanto, no debemos sentir miedo.

Me molesta, eso si, pensar que debo de parar otra vez mi vida social y laboral, pero el resto es “pan comido”; se acerca mi “2º Noviembre Azul” y espero poder celebrarlo recuperado, o al menos en proceso de ello, para continuar disfrutando de mi vida y de mi familia.

Algunos describen tres fases de sobrevivencia al cáncer:

• La sobrevivencia aguda, comienza con el diagnóstico y continúa hasta el final del tratamiento inicial. El tratamiento del cáncer era el centro. El “primer asalto”.

• La sobrevivencia extendida, comienza al final del tratamiento inicial y continúa durante los meses siguientes. Los efectos del cáncer y el tratamiento son el centro. La fase actual y mi “segundo asalto”.

Por último, quedará por delante la tercera fase:

• La sobrevivencia permanente, es cuando han transcurrido años desde que finalizó el tratamiento del cáncer. Es menos probable que el cáncer pueda regresar. Los efectos a largo plazo del cáncer y el tratamiento serán el centro.

No a todos los que hemos tenido un cáncer nos gusta la palabra “sobreviviente”, yo prefiero identificarme simplemente como “una persona que vive con cáncer”.

Vivir con cáncer es diferente para cada persona, pero lo que os aseguro es que para tod@s la vida es diferente después: valoramos más la vida y de forma muy diferente a lo que se valoraba anteriormente, nos aceptamos más a nosotros mismos y los problemas que nos rodean pierden intensidad.

Así que… ¡os espero a tod@s al finalizar mi segundo asalto!

Un abrazo

Posteado por: Vive entre Médicos | 28 de septiembre de 2020

Web de Interés Sanitario

¡Hola a tod@s!

Tras todos estos años escribiendo entradas de diferente índole, pero siempre en relación a la salud y la medicina, tengo la satisfacción de comunicaros la acreditación WIS (Web de Interés Sanitario) de mi blog.


Supone un empujón más para continuar escribiendo entradas, artículos médicos e ideas personales como he hecho hasta ahora.

Gracias al Comite Evaluador de PortalesMedicos.com por valorar y acreditar mi blog y como no puede ser menos, gracias a tod@s los que me leéis.

¡Un abrazo!

Posteado por: Vive entre Médicos | 22 de abril de 2020

Desde la ventana.

En estos días y desde hace más de un mes, el elemento de conexión con nuestro yo y de interrelación social es nuestra ventana. Si pensamos en la función de esta estructura arquitectónica nos daremos cuenta que una de las principales misiones que cumple una ventana es la de ventilación, permitiendo a través de ella la comunicación del interior de la estancia con el exterior; exactamente la función que está desempeñando actualmente en su mayor expresión.

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Esta función, nos lleva a entender que nuestro confinamiento nos está permitiendo ventilar nuestro interior, y no solo de las estancias; nos está permitiendo recuperar nuestro yo, nuestros valores imprescindibles e inherentes, nos está permitiendo ver con mayor claridad como ventilan los de alrededor y quien ni siquiera lo hace.

Es real que la actual situación generada por la pandemia del covid19 está cambiando nuestra sociedad, a pesar de los enormes esfuerzos por impedirlo de los de siempre: el poder, la política, el dinero, …

Pero el mundo cambia, la naturaleza responde a la quietud de nuestras calles, las personas de bien aplauden desde sus ventanas, una sonrisa detrás de una mascarilla se ve en las miradas de nuestros vecinos, lo que demuestra que vivíamos acelerados, con excesivo ruido y sin mirarnos a los ojos.

Mi ventana me está dejando ventilar muchas cosas; como médico y sé que es el sentir de muchos de mis compañeros, no nos sentimos héroes de nada, elegimos esta profesión por la necesidad de ayudar y de acompañar, y es exactamente lo que estamos haciendo.

Pero no os olvidéis que hasta hace un mes, había personas que nos sustituían por una información en internet, que nos amenazaban cuando las recomendaciones no coincidían con sus intereses particulares, que exigían pruebas y tratamientos, … y no digo que en algunos casos no tuviesen razón, pero se respetaba muy poco nuestro trabajo y nuestro esfuerzo del día a día; como tampoco se hacía con el policía, el administrativo que gestiona nuestras necesidades en las diferentes entidades, el barrendero, el dependiente del supermercado, el personal de limpieza y tantas otras muchas personas y profesionales que hoy nos mantienen atendidos en nuestras ventanas.

He ventilado mis redes sociales, tan sencillo como ver algunas de ellas que se han llenado de mascarillas, de abrazos lejanos, de ayuda al otro; mientras que otras han continuado vendiéndose, anunciándose como los mejores, peleando por un escalón de un pódium y otras actitudes egocéntricas varias. Así que, a ventilar!

Y por último, sigo ventilando mi situación como paciente, en espera de un tratamiento que no llega y que me pone en situación de riesgo personal, por culpa de una sanidad saturada, abandonada durante décadas, que ahora se ha visto desbordada. Ventilo por que sigo confiando en mis compañeros de trabajo, aquellos que entiendo me tratarán en cuanto les sea posible, y se lo permitan: el poder, la política y el dinero.

Mientras tanto sigo desde mi ventana, ventilando y confiando en que al final podamos volver a una “nueva normalidad” en la que se respete, se valore sin juzgar, se ayude y se trabaje en beneficio de tod@s y sobre todo sigo en mi ventana esperando poder ser tratado de forma urgente y poder seguir en esta partida!

Salir a vuestras ventanas, ventilar y recibir mi abrazo!

Posteado por: Vive entre Médicos | 25 de febrero de 2020

Inmunoterapia: últimos avances de este tratamiento en pacientes con cáncer

Entrada colaboración de: “Universidad CEU Cardenal Herrera”

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El cáncer es una enfermedad que cada vez afecta a un mayor número de personas. En la actualidad, se estima que existen más de 32 millones de pacientes con esta patología en todo el mundo. La cirugía, la quimioterapia y la radioterapia son algunos de los tratamientos más utilizados y conocidos para tratar la enfermedad. Sin embargo, también existen otras alternativas que ofrecen un halo de esperanza. Desde el 2018 hasta la actualidad se han producido diversos ensayos dedicados a estudiar la efectividad de la inmunoterapia en pacientes con cáncer. Los resultados obtenidos han sido prometedores, sobre todo en la leucemia linfoblástica aguda y el cáncer de pulmón.

La investigación científica en oncología es imprescindible a día de hoy. La Sociedad Española de Oncología Médica ha estimado que alrededor de 277.234 personas serán diagnosticadas con cáncer este año. Este crecimiento es motivo de actualización por parte de los profesionales médicos. La formación continuada Medicina es fundamental para que el personal sanitario pueda estar al tanto de los nuevos tratamientos y tecnologías, con el objetivo de garantizar la mejor atención al paciente. En esta web puedes consultar una amplia oferta de posgrados para especialistas.

¿Qué es la inmunoterapia?

También conocida como terapia biológica, se trata de un tratamiento caracterizado por estimular las defensas naturales para combatir las células cancerígenas. Generalmente, se utilizan sustancias producidas por el cuerpo o fabricadas en laboratorio para reforzar la actuación del sistema inmunológico.

Avances de inmunoterapia en niños con leucemia linfoblástica aguda

La Leucemia Linfoblástica Aguda pertenece a uno de los cuatro tipos de cánceres en la sangre. Este en concreto se caracteriza por un aumento en los linfoblastos, que es la célula inmadura de los linfocitos, por lo que estos no llegan a evolucionar y madurar. Al producirse este incremento, las células normales son desplazadas hacia la médula ósea, provocando una disminución de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Como consecuencia el paciente se ve expuesto a infecciones y anemias.

Este es el tipo de cáncer más frecuente en niños, cuyo tratamiento tradicional es la quimioterapia. Sin embargo, investigaciones recientes han arrojado resultados positivos en favor de nuevas terapias como la medicina de precisión y la inmunoterapia. Un ensayo clínico de fase temprana norteamericano señaló al tisagenlecleucel, un medicamento fabricado con células T y CAR, como un tratamiento a considerar por parte de los especialistas.

Este tratamiento, que recibe el nombre de inmunoterapia celular adoptiva, tiene como objetivo la destrucción de las células B malignas. Sin embargo, no se había podido probar la conveniencia de su aplicación en niños.

Recientemente, el ensayo NCT03123939 confirmó la posibilidad de aplicar este medicamento, también conocido como Kymriah, en pacientes pediátricos. Este fue realizado sobre un total de 75 niños, de los cuales el 81% evidenció una disminución de la enfermedad. Además, si bien se observaron efectos adversos graves, estos fueron transitorios en el 73% de los casos.

Como resultado se ha confirmado la efectividad del tratamiento y sus beneficios a largo plazo, siendo nombrada Avance del Año por la American Society of Clinical Oncology (ASCO).

Inhibidor de puntos de control para el cáncer de pulmón

La inmunoterapia también ha logrado resultados prometedores en el cáncer de pulmón avanzado. La mayoría de los pacientes son diagnosticados en estadio III y IV, por lo que la tasa de supervivencia se reduce a un 17% en cinco años. Sin embargo, este tratamiento, que ha logrado la aprobación por parte de la Food and Drug Administration (FDA), ha demostrado la efectividad de los inhibidores de los puntos de control en la supervivencia de los pacientes.

Los inhibidores de puntos de control son medicamentos encargados de lograr la destrucción de las células cancerosas por parte de las células T. En concreto, el ensayo de fase III NCT02366143 ha logrado demostrar que la combinación de carboplatino, paclitaxel y bevacizumab aumenta la esperanza de vida de los pacientes.

La supervivencia media fue de 8,3 meses para el 100% de los participantes que recibieron el tratamiento estándar complementado con inmunoterapia, en comparación a los que recibieron la quimioterapia convencional con bevacizumab, cuya esperanza de vida es de 6,8.

Además, la investigación KEYNOTE-189 refutó los resultados de la anterior, confirmando un aumento de la esperanza de vida en los pacientes que fueron tratados con inmunoterapia en comparación con aquellos que recibieron quimioterapia únicamente.

Otros resultados prometedores de la inmunoterapia

La combinación de nivolumab e ipilimumab ha resultado ser un tratamiento más que eficaz en el cáncer de células renales. Según los resultados obtenidos por el ensayo CheckMate214 los pacientes superaron la tasa de supervivencia establecida por el tratamiento convencional. Además, es importante destacar que el 9% experimentó una regresión total del cáncer. Sin embargo, su efectividad ha sido probada únicamente en aquellos que son de riesgo intermedio y alto.

Por otra parte, esta misma combinación de medicamentos es capaz de reducir, e incluso eliminar por completo, las metástasis cerebrales.

El melanoma avanzado es uno de los pocos cánceres que puede producir una metástasis en el cerebro. Es por eso que el estudio CheckMate204 investigó la efectividad de la combinación ipilimumab-nivolumab en pacientes con esta enfermedad. Como resultado, tras 14 meses, la mayoría de pacientes seguía con vida, de los cuales el 26% no tenía metástasis cerebrales detectables y el 30% logró una reducción en la misma.

No obstante, si bien estos resultados ofrecen un halo de esperanza para pacientes y familiares, aún queda un largo camino por recorrer en el campo de la oncología, siendo el desarrollo y la investigación los pilares fundamentales para lograr avances más significativos.

Posteado por: Vive entre Médicos | 10 de diciembre de 2019

Aprender a ser médico: responsabilidad compartida.

Desde el momento en el que decidimos hacernos médicos, deberíamos de saber que el principal responsable de nuestra formación somos nosotros mismos.

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Quien quiera ser médico debe aprender la profesión de médico y para ello, dispone de diferentes instituciones que le facilitarán, en los diferentes periodos de su vida profesional, los conocimientos y procesos, los instrumentos y técnicas, y las actitudes y valores que le permitirán ser un profesional competente.

Pero la responsabilidad individual en el aprendizaje, que se debe promover de forma permanente, tiene unos compañeros de viaje que asumen, a lo largo del desarrollo profesional del médico, diferentes protagonismos.

Son corresponsables del aprendizaje de los médicos todos aquellos que en algún grado ayudan a la adquisición y al desarrollo de la competencia profesional y por lo tanto, de robustecer la calidad de la formación médica, que como consecuencia, permiten disponer del profesional más competente posible, en un contexto y momento determinados.

El análisis del aprendizaje, la formación y la competencia de los profesionales de la salud no puede considerarse en abstracto, debemos contextualizarla en relación con la estructura concreta de nuestro propio medio laboral.

A pesar de tener presente esta dificultad, intentando eludir las bondades o defectos de cada sistema sanitario y de cada empresa, intentamos centrar el problema en un elemento esencial y común a todos como es la competencia del profesional.

La competencia, derivada de un permanente proceso de aprendizaje/evaluación, permite reformular la cuestión desde los resultados obtenidos (outcomes) de forma más sencilla y muy de moda en el área de la educación médica.

Asegurar la calidad permanente del desarrollo formativo requiere, sobre todo, que los procesos de evaluación/acreditación se lleven a cabo de forma periódica y permitan introducir con regularidad mejoras en el sistema. Así, dando por supuesto que cualquier medio laboral tiene establecidos mecanismos y garantías de calidad, la pregunta concreta que debemos plantearnos es: ¿quién y cómo garantiza a nuestros pacientes/empresas asociadas la adecuada competencia de sus médicos ?

Es evidente que los actores son diversos y que a lo largo del proceso educativo las responsabilidades están repartidas. Cada institución debe asumir las suyas y debe hacerlo, muy especialmente, por su responsabilidad con la sociedad.

Así pues, creo que hay que subirse al tren y ponernos a trabajar en mejorar nuestra formación médica, mejorar nuestras competencias y dar un soplo de aire renovado a nuestros equipos sanitarios, sólo con este esfuerzo dirigido, podremos garantizar resultados de garantía y calidad.

Como comienzo, dejo el enlace del catálogo formativo on-line de mis colaboradores: CEU Universidad Cardenal Herrera – TECH Universidad Tecnológica, en el que seguro podréis encontrar cursos de interés personal y profesional, en medicina, enfermería, fisioterapia, psicología, escuela de negocios, etc…

https://www.techtitute.com

Un abrazo, Sergio.

Posteado por: Vive entre Médicos | 31 de octubre de 2019

El miedo y mi noviembre azul.

Para los médicos, “el miedo” es un fiel compañero durante toda nuestra vida profesional.

Siempre pensando en nuestros pacientes, sus diagnósticos, sus tratamientos, su evolución, alternativas a valorar, qué nos hemos dejado atrás? qué falta? …

“El miedo” nos ayuda a ser empáticos, pero tan objetivos que en ocasiones nos hace parecer discretamente fríos, siempre intentando ser amables, manteniendo una sonrisa cariñosa, dando tantas explicaciones como sean necesarias, miles de dibujos básicos como imaginería accesoria, que permita entendernos y aproximarnos durante todo el proceso.

Ahora mismo recuerdo caras y nombres de amigos y personas cercanas, que en su momento me tuvieron cerca con esta actitud y me descubro con aquel mismo “miedo” ante un diagnóstico que jamás nadie desea que se produzca.

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En estas ocasiones, siendo médico, te anticipas, te lo ves venir cuando todavía no se le ha puesto nombre, y masticas, como si fuese arena, ese mismo miedo.

Pero seamos objetivos: según datos del Observatorio del Cáncer de la AECC, el cáncer de próstata es el tercero en incidencia de nuevos casos en España, si tenemos en cuenta ambos sexos. Entre los hombres, se sitúa en primer lugar en incidencia y en tercer lugar en mortalidad, tras el cáncer de pulmón y el colorrectal.

En nuestro país, en 2018 se estimaron 31.728 nuevos casos diagnosticados en España con 139 casos por cada 100.000 hombres. Ha aumentado la incidencia del tumor, pero también la supervivencia, no sólo porque se diagnostican y tratan tumores muy pequeños con un excelente pronóstico, sino también por la mejora de los actuales tratamientos.

Los síntomas locales que pueden presentarse en el cáncer de próstata son los siguientes:

  • Urgencia miccional: imperiosidad miccional o incluso pérdida involuntaria de la orina.
  • Aumento de la frecuencia de orinar, tanto por el día como por la noche (nicturia).
  • Disuria: dolor y escozor durante la micción.
  • Retardo en el inicio de la micción y disminución de la fuerza del chorro miccional o intermitencia del mismo.
  • En ocasiones la uretra se obstruye por el tumor y aparece retención urinaria (obstrucción).
  • Goteo pos-miccional.
  • Sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga.
  • Crecimiento o dolor mamario. Aunque poco frecuente, los tumores de células germinales pueden causar aumento de las mamas (ginecomastia) o dolor.

¡Cuidado, muchachos cincuentones! La prevención es el mejor elemento, dado que en muchos casos puede todavía ser asintomático y podremos actuar rápido.

El próximo 19 de noviembre se celebra el “Día Internacional del Hombre” y por ello se ha tomado esta fecha como referencia para celebrar el “Mes de la Prevención del Cáncer de Próstata”, “Noviembre Azul”.

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¡Los que me conocéis sabéis que soy muy “de buenas fiestas”, así que no he podido faltar a este evento, con mi bigote y barba correspondiente, el look siempre es importante!

Así que, sea como sea, vamos a pelearlo con el mismo talante y energía que tuvieron aquellas personas que me vienen a la mente, y sobre todo acompañado, querido y apoyado por los míos, tanto o más asustados, que yo mismo.

No he querido dejar de sonreír, el sentido del humor es la más fantástica de las herramientas; vamos a por sus tratamientos, su evolución, alternativas a valorar, qué nos hemos dejado atrás?, qué falta? … ya he hecho mis dibujos pertinentes y al final, “el miedo” desaparecerá, espero, en mi propio “noviembre azul”.

¡Hasta pronto!

Posteado por: Vive entre Médicos | 29 de octubre de 2019

Siete hábitos de vida saludable para prevenir el ictus

Entrada colaboración de: “Universidad CEU Cardenal Herrera”

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Hoy, 29 de octubre, se celebra el Día Mundial del Ictus, término utilizado para referirse a enfermedades cerebrales producidas tanto por accidentes vasculares como por obstrucciones. Esta iniciativa, impulsada por la Organización Mundial del Ictus (WSO), tiene como objetivo la información y concienciación de la población sobre la prevención de la enfermedad. Esta efeméride tiene especial importancia en el contexto actual ya que, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el 90% de los casos se puede prevenir, destacando la importancia de que la sociedad conozca sus factores de riesgo y cómo prevenirlo.

En España se producen alrededor de 120.000 nuevos casos de ictus cada año según el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN). El índice de mortalidad dentro del grupo de pacientes diagnosticados asciende a un 30%, mientras que un 40% presenta algún tipo de discapacidad como consecuencia. Asimismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2050 el 46% de la sociedad estará formado por personas que hayan superado los 65 años (el grupo poblacional más afectado por la enfermedad, ya que el riesgo se eleva con la edad), destacando la necesidad de incrementar el control y seguimiento de este tipo de pacientes, además de aumentar la formación de los profesionales por medio de Posgrados en Neurología.

Si bien en los últimos 20 años se han reducido los índices de mortalidad y discapacidad, también se ha incrementado el número de casos en personas que tienen entre 20 y 64 años. Además, se estima que la incidencia de la enfermedad aumentará un 27% en los próximos 30 años. Por este motivo, es fundamental que la población conozca los factores de riesgo del ictus, así como las diferentes formas de prevenir la aparición de la enfermedad.

Factores de riesgo:

  1. Los niveles de colesterol (indicadores altos de lipoproteína de baja densidad, al igual que niveles inferiores de lipoproteína de alta densidad).
  2. Presión arterial alta.
  3. Seguir una dieta poco saludable (así como sobrepeso u obesidad).
  4. Llevar un estilo de vida sedentario.
  5. Ser mayor de 55 años.
  6. Tabaquismo.
  7. Diabetes.
  8. Aterosclerosis.
  9. Fibrilación auricular.
  10. Antecedentes de ataque isquémico transitorio.

Cómo prevenir el ictus

A pesar de los factores de riesgo mencionados anteriormente, algunos relacionados con antecedentes patológicos que no se pueden evitar, la realidad es que siguiendo algunas de estas medidas puede ayudar a prevenir la probabilidad de manifestar un accidente cerebrovascular, además de mejorar la salud en general:

  1. Hacer ejercicio de forma regular: mantener una rutina de actividad física permite reducir el riesgo de diabetes, colesterol, hipertensión y otro tipo de problemas que aumentan la probabilidad de accidente cerebrovascular.
  2. Controlar el peso corporal: si una persona tiene sobrepeso u obesidad es recomendable que trate de alcanzar un peso saludable.
  3. Seguir una dieta saludable: Comer más fruta, verdura, proteínas magras y grasas saludables, así como reducir el consumo de grasas “malas” y saturadas.
  4. Realizar controles rutinarios: tanto la presión arterial alta como el colesterol no manifiestan síntomas visibles, por lo que este tipo de pruebas periódicas (como el análisis de sangre) pueden ayudar a detectar y diagnosticar este problema.
  5. Conocer antecedentes familiares: es recomendable comentar con un profesional este tipo de antecedentes para comprobar si existe un índice de riesgo real.
  6. Descansar correctamente: según la OMS es recomendable dormir un mínimo de 8 horas. Además, las técnicas de relajación suponen una medida eficiente de prevención.
  7. Evitar el consumo de tabaco, tanto de forma activa como pasiva: la inhalación de humo puede dañar los vasos sanguíneos, aumentando la probabilidad de sufrir problemas de salud relacionados con un accidente cerebrovascular.

El Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN junto a la Asociación Freno al ICTUS ha organizado la Jornada “Encuentro Científico, Social e Institucional sobre ictus” en el Palacio del Senado. En ella, se abordará el impacto de la enfermedad, al igual que la lucha por la prevención con el objetivo de mejorar la situación del ictus en nuestro país.

 

Posteado por: Vive entre Médicos | 28 de agosto de 2019

El cáncer en datos

Entrada colaboración de: “Universidad CEU Cardenal Herrera”

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El cáncer se ha convertido en la enfermedad más reconocida y estudiada del último siglo. Tan solo en 2018 se diagnosticó a un total de 18 millones de personas a nivel mundial. La prevalencia de esta patología se debe a diversos factores, entre los que se encuentran el crecimiento y envejecimiento poblacional, así como el estilo de vida. Con estos datos, la prevención del cáncer se postula como uno de los grandes desafíos de la salud pública, poniendo de manifiesto la necesidad de aumentar la inversión que se dedica a la investigación.

Con el objetivo de optimizar los tratamientos actuales y encontrar terapias alternativas, los profesionales médicos dedican sus ensayos e investigaciones en el estudio de esta enfermedad. Por ello, es fundamental la formación continuada y la especialización, destacando la importancia de los Posgrados en Medicina.

Del total de personas diagnosticadas a nivel mundial, un 52,78% de los casos se produce en hombres y un 47,22% en mujeres. Asimismo, los cánceres de mama, próstata y pulmón se encuentran entre los más comunes, tal y como se puede apreciar en la siguiente lista:

1.      Pulmón: 2,093,876

2.      Pecho: 2.088.849

3.      Colorrectal: 1,800,977

4.      Próstata: 1.276.106

5.      Estómago: 1.033.701

6.      Hígado: 841,080

7.      Esófago: 572,034

8.      Cuello uterino: 569.847

9.      Tiroides: 567,233

10.   Vejiga: 549,393

11.   Linfoma no Hodgkin: 509,590

12.   Páncreas: 458,918

13.   Leucemia: 437,033

14.   Riñón: 403,262

15.   Cuerpo uterino: 382,069

16.   Cavidad oral: 354,864

17.   Sistema nervioso central: 296,851

18.  Ovario: 295,414

19.  Melanoma de piel: 287,723

20.  Vesícula biliar: 219,420

21.  Laringe: 177,422

22.  Mieloma múltiple: 159,985

23.  Nasofaringe: 129.079

24.  Orofaringe: 92.887

25.  Hipofaringe: 80.608

26.  Linfoma de Hodgkin: 79.990

27.  Testículos: 71,105

28.  Glándulas salivales: 52,799

29.  Ano: 48.541

30.  Vulva: 44.235

31.  Sarcoma de Kaposi: 41,799

32.  Pene: 34,475

33.  Mesotelioma: 30,443

34.  Vagina: 17,600

Sin embargo, entre hombres y mujeres se producen diferencias en cuanto al tipo de cáncer más común. En el sexo masculino predominan el cáncer de pulmón, el de próstata y el colorrectal, mientras que en el femenino destacan el de mama y el de cuello uterino.

Por otra parte, la tasa de cáncer es más alta en aquellos países que cuentan con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) más alto. De hecho, el número de personas diagnosticadas es 2,5 veces mayor que en regiones que cuentan con un IDH bajo.

Los países con un mayor número de afectados se encuentran en Oceanía, Europa y América del Norte, destacándose entre los primeros puestos Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Hungría, Estados Unidos, Bélgica y Francia.

Entre estos países, la tasa de mortalidad más alta corresponde al cáncer del pulmón, de hígado, de estómago, de colon y de mama. Asimismo, el número de muertes anual asciende a 163,5 por cada 100.000 (hombres y mujeres), evidenciando la necesidad de investigar para adquirir nuevos y mejores tratamientos.

A pesar de esto, el 40% de las muertes por cáncer pueden prevenirse, ya que se deben a factores relacionados con el estilo de vida como son el consumo escaso de frutas y verduras, la falta de ejercicio físico, el consumo de tabaco y alcohol y un índice de masa corporal elevado.

Posteado por: Vive entre Médicos | 1 de agosto de 2019

Sistema Sanitario ¿exitoso?

Los mejores líderes consiguen resultados exitosos sólo si sus gestiones resuelven los problemas correctos.

¡Una gestión dirigida a los problemas incorrectos, fallará!

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Parece obvia la frase, pero una y otra vez caemos en el mismo error, nos hemos ido acostumbrado a dirigir nuestros esfuerzos en pro de juzgar y cambiar nuestro entorno más cercano, convencidos de que el motivo del mal resultado está en nuestro propio círculo.

A casi nadie en cambio se le escapa que somos pequeñas piezas del sistema, de un engranaje mucho más complejo de lo que en nuestra mesa se vislumbra, por lo que, hagamos lo que hagamos, chocamos siempre con la misma problemática insalvable; resulta más fácil, y sobre todo más cómodo, seguir pensando en que somos nosotros los que dirigimos incorrectamente nuestras micro-gestiones.

 

Un sistema sanitario bicefálico, entre lo público y lo pseudo-privado, entre el resultado económico y la asistencia sanitaria universal y gratuita.

Dos cabezas son, irremediablemente, dos ideas más o menos próximas; dos modelos con un aparente fin común y un mismo objetivo económico, el del mantenimiento de dicho sistema.

¿Por qué entonces mantenemos y alimentamos estas dos cabezas de forma diferente?

Mientras una parte de esta sanidad, se muestra comprensiva, dialogante, empática con nuestros pacientes, de la otra cabeza se espera que trabaje contra viento y marea, aludiendo normativas, leyes y procedimientos, exigiéndole un resultado concreto, sin fisuras, sin comprensión y empatía con nuestros mismos pacientes; de esta forma lo único que se ha conseguido hasta ahora es crear al “personaje oscuro”, imprescindible para hacer brillar al superhéroe, al que evidentemente se le ha dotado de “superpoderes”.

Un médico debería ser exactamente, un médico; aquí y en la “conchinchina”

¡Necesitamos una SOLUCIÓN adecuada al problema correcto!

 

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